Hace algunos días una persona en nuestra iglesia declaró una palabra profética sobre la vida de otra persona que para serles honestos me llegó hasta lo más profundo. 

Ella decía que entre el corazón de Dios y el de la persona había una cuerda de arpa que estaba afinada y lista para ser tocada por Dios cuándo y cómo Él quisiera. 

La imagen de esas palabras no se ha ido de mi mente desde entonces. ¡Una cuerda entre el corazón de Dios y el de un ser humano, WOW! Esta imagen de dos corazones que laten a la misma frecuencia es simplemente hermosa y me motiva a usarla como idea central para una canción. Me hace pensar en David, un hombre al que se le dio el título del Dulce Cantor de Israel. Un hombre que no era perfecto y que sin embargo nos dice la Biblia que era conforme al corazón de Dios, en otras palabras, su corazón latía a la misma frecuencia que el de su Dios, igualdad de frecuencia entre el Creador y su creación.

En acústica, la resonancia es un fenómeno que se produce cuando un cuerpo capaz de vibrar es sometido a la acción de una fuerza periódica, cuyo periodo de vibración coincide con el periodo de vibración característico de dicho cuerpo. En estas circunstancias el cuerpo vibra, aumentando de forma progresiva la amplitud del movimiento tras cada una de las actuaciones sucesivas de la fuerza. Este efecto puede ser destructivo en algunos materiales rígidos como la copa que se rompe cuando una soprano canta. Por la misma razón, no se permite el paso por puentes de tropas marcando el paso, ya que pueden entrar en resonancia y derrumbarse.

Cuando buscamos la presencia de Dios en nuestras vidas de manera constante y la anteponemos incluso a nuestros propios sueños o deseos personales, nuestra alma y espíritu comienzan a entrar poco a poco en “vibración” y se rompen estruendosamente las cadenas de opresión que mantienen nuestra vida sin alabanza. La fuerza de las ondas de amor provenientes del corazón de Dios hacen que el nuestro salga de su rigidez y comience a prepararse para la gran sinfonía espiritual que saldrá de él, una línea directa a través de la cual Su voz se escuchará en nuestra generación. Una cuerda que estará en perfecta afinación y lista para ser tocada por su Maestro.

 

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